Ya lo vimos todo.

Una experiencia tan fuerte como la repulsión se puede obtener con pagar dos mil colones yendo al cine. Una película gore de cuarta y ya está. Logramos sentir algo.

Algo más que el constante bombardeo visual al que estamos sometidos, para sentir que no estamos paralizados, sedados por el ruido.

La desensibilización que nos constituye y nos conforma ya, solo puede ser temporalmente sacudida por el arte. Meter el dedo en la llaga para sentirnos cerca de la muerte: el único evento de la vida del ser posmoderno que logra desbalancearlo, despertarlo. La muerte es el aspecto más sensible del ser humano. El asco es su mano derecha.