El silencio
te dice todas las cosas
que no quieres oír.
La realidad
se trastorna
y el cielo parece rojo
de sangre
o de fuego.
Es que los latidos
son tan fuertes
y tu cuerpo
no recordaba lo que era
caminar
sobre las ráfagas.
El silencio
te dice todas las cosas
que no quieres oír.
La realidad
se trastorna
y el cielo parece rojo
de sangre
o de fuego.
Es que los latidos
son tan fuertes
y tu cuerpo
no recordaba lo que era
caminar
sobre las ráfagas.